Mucha gente nos pregunta cómo nos entendemos para dirigir y siempre contestamos lo mismo: hemos aprendido a escribir, rodar y montar con nuestras películas, por eso se nos da mejor hacerlo juntos que por separado. Nos complementamos, somos el ying y el yang, la mecha y la llama, el agua y el aceite, hasta cocinamos juntos. Tenemos una amistad profunda, construida desde la admiración mutua y la pasión por llevar a cabo un cine que se mantenga siempre libre y fiel a quienes somos.
